sábado, 15 de septiembre de 2012



Les presento una de mis favoritas escenas de la reconocida serie "Buffy the Vampire Slayer". Esta escena, perteneciente al episodio número 16 de la quinta temporada, titulado "The Body", salió al aire el 21 de febrero del 2001. Siempre consideraré a Joss Whedon un genio, pero definitivamente nadie puede negar que se lució en este proyecto.

A diferencia de los demás episodios, éste solo contiene una escena sobrenatural con vampiros. Considerando que la serie gira alrededor de una cazavampiros, no se puede pedir mucho. Sin embargo, el episodio estuvo enfocado en algo con lo que todos nos podemos sentir identificados: el temor de perder a un padre.

Durante 40 minutos, observamos cómo reaccionan Buffy y sus amigos ante la muerte de su madre tras fallecer de un aneurisma. "The Body" ha sido considerado uno de los mejores proyectos de Joss debido a las técnicas y métodos que utilizó para convertir este episodio en una experiencia lo más realista posible. La ausencia de música de fondo le da un toque sumamente dramático, y se puede evidenciar un uso apropiado de sonidos y silencio. Los micrófonos fueron localizados lo más cerca posible de los actores, para que así sus voces y los sonidos del contexto se escuchen con mayor intensidad.

La escena en la que Buffy llega a la casa y encuentra a su mamá en la sala fue filmada con una cámara de mano que se mantenía en constante movimiento, así como la escena en que se genera una ilusión de que los botones del teléfono se van volviendo más grandes mientras Buffy llama a una ambulancia, fue un efecto que Joss añadió en base a lo que él experimentó cuando su madre falleció.

Muchas de las escenas fueron filmadas de una manera "peculiar", por ejemplo, cuando el paramédico le dice a Buffy que su madre no lo logró, la cámara enfoca solamente sus labios, poniéndonos en la perspectiva del personaje. Otro detalle que fue un poco difícil de notar, es cuando en el hospital el doctor le dice a Buffy: "I have to lie to you to make you feel better". Claramene un doctor no te diría eso, pero la ilusión nos demuestra que en estas situaciones uno escucha lo que su culpa quiere que escuche.

Un tema interesante que ya he tratado anteriormente es el proceso de duelo tras la pérdida de un ser querido. Según lo que he leído en fuentes como www.tv.com, cada uno de los personajes representan una etapa diferente durante este episodio. Xander, por ejemplo, demuestra ira. Buffy demuestra negación y Tara nos muestra aceptación, tomando en cuenta que ella ya ha pasado por situaciones así anteriormente.

Otro aspecto que podemos notar es el salto de una realidad a otra, a medida que Buffy va atravesando la muerte de su madre. Por ejemplo, mientras ella ve a los paramédicos intentando salvarla, vemos una escena en la cual Joyce sobrevive después de ser trasladada al hospital. De un minito al otro, volvemos a la escena anterior donde encontramos la cruda realidad, donde la cual los paramédicos, tras varios intentos, no lograron salvarla. Asimismo, cuando el doctor le está explicando a Buffy que no fue su culpa, observamos escenas en las cuales ella lograba llefar temprano a su casa y por ende, salvaba a su mamá.

Creo que esto nos puede pasar a todos. ¿Quién no se imagina una realidad en la cual las cosas salieron de manera diferente?

Este episodio siempre me impactó por ese toque realista y recomiendo que si les interesa el tema, lo vean. Siempre he pensado que estos proyectos nos brindan una percepción de las cosas que nos motiva a valorar un poco más lo que tenemos.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Un mecanismo autodestructivo



Si de algo estoy seguro, es que en mi vocación, la Psicología forma un rol muy importante. Hoy quiero hablar sobre una teoría muy interesante y a la vez real, que a pesar de ser compleja, hoy en día se ha vuelto muy común y nos puede pasar a cualquiera de nosotros. Sigmund Freud, médico neurólogo, conocido por realizar un montón de investigaciones que luego vendrían a ser prácticamente las bases para la comprensión del comportamiento humano, planteó una teoría, la cual indicaba que el ser humano utilizaba mecanismos de defensa de manera inconsciente, para protegerse ante situaciones de estrés o conflicto. Sin embargo, entre estos mecanismos podemos encontrar uno en particular, conocido como “Identificación con el agresor”, mediante el cual la víctima desarrolla una relación de complicidad con el individuo que lo ha agredido tanto física como mentalmente. Esto ocurre en casos de abuso infantil, secuestros y prisioneros de guerra, o campos de concentración.

Diversos psicólogos a través de la historia, han descubierto que los casos de abuso infantil dentro de las familias, generalmente se originan de acontecimientos similares a éste. Esto quiere decir, que la persona que agrede al infante, tiende a tener recuerdos de abuso reprimidos dentro de su inconsciente, y por ende, los manifiesta de esta manera. “…el agresor (a) tiene memorias reprimidas acerca de su propio abuso que no desea recordar, y por eso prefiere agredir a otras víctimas, en vez de confrontar sus propios temores y traumas” (De León, 2001, p.117).


En los casos de secuestro o retención de rehenes, este mecanismo ha sido relacionado con el Síndrome de Estocolmo, ocurrido en el año 1973, dentro la ciudad de Estocolmo, Suecia, donde varias personas fueron tomadas como rehenes dentro de un banco, y una de ellas se enamoró de su agresor, negándose a testificar en contra de él. Así mismo, cuando una persona no está en capacidad de enfrentar dicha presión en una situación de secuestro, acude a este mecanismo. “Dicen los psicólogos que, en caso de secuestro, es frecuente que la respuesta del secuestrado se adapte a la pauta del llamado ´Síndrome de Estocolmo. Sometido a una presión insoportable, para mantener el equilibrio psíquico, acaba amando la mano que amenaza golpearle” (Ibáñez, 1997, p.206).


Esto también ocurre en prisioneros de guerra o campos de concentración, donde las víctimas, después de todo el abuso que han recibido, modifican su conducta para que de esta manera logren desarrollar cierto afecto hacia sus agresores, y así, unirse a ellos. “El ejemplo más sorprendente por incongruente es quizás el de la identificación con un poderoso captor. Bettelheim (1953) escribió este suceso en una situación extrema, un campo nazi de concentración en el que los prisioneros llegaron a identificarse con sus guardianes de las SS” (Coleman, 2011, 222).


En conclusión, este mecanismo solo ocurre en casos donde haya abuso físico o mental. Si el individuo no puede enfrentar el estrés causado por dicho acontecimiento, recurre a una conducta afectuosa hacia su agresor. Así como existen diversos tratamientos para este fenómeno, también es importante tomar en cuenta la historia de la persona para descartar antecedentes familiares relacionados con abuso. Una vez empezado el tratamiento, la persona estará en capacidad de recuperarse y corregir su conducta. Este mecanismo me parece muy interesante y quise compartirlo para informar un poco acerca del asunto. A continuaci
ón, detallaré  la bibliografía y fuente de mi investigación.

Bibliografía:Coleman, James, Fundamentos de Teoría Social, CIS, España, 2011.

Ibáñez, Jesús, A Contracorriente, Editorial Fundamentos, España, 1997.

De León, Giovanna, Abuso Infantil: Evaluación y Tratamiento Clínico, Ediciones Clásica, España, 2001. 

viernes, 31 de agosto de 2012

Preso por la verdad

Hoy en día, no es difícil percatarse de la abundante corrupción alrededor del mundo. El ser humano, desde los principios de su existencia, parece haber desarrollado y expandido su capacidad de lastimar para poder obtener ganancia personal. Lo que muchas personas llaman evolución, yo lo llamaría un retroceso; no hemos evolucionado a un nivel personal estos los últimos años. Con tanto catástrofe a nuestro alrededor, ¿cómo es posible que todavía no entendamos que la única manera de avanzar, es dejando de intentar destruir al de nuestra misma especie?

Podría exponer diversos ejemplos para sustentar mi argumento, pero no iría hacia donde realmente quiero llegar. Esta vez quiero hablar sobre aquel "corrupto vestido con terno", y me refiero una vez más al gobierno estadounidense. Según he leído, están buscando una manera sofisticada de callar la verdad al exmilitar Matt Bissonnette, soldado que estuvo presente durante el ataque hacia el líder terrorista Osama Bin Laden. Este hombre ha decidido escribir un libro que relate y exponga la verdad sobre aquel -no tan fácil- día para su equipo, decisión que ahora puede estarle costando su vida y su libertad.


El Departamento de Defensa estadounidense ya ha procedido a buscar acciones legales en contra del soldado y advertirle acerca del peligro que está enfrentando. Mi pregunta es simple, ¿por qué les molesta tanto que salga a la luz la verdad? Parece que en esta ocasión, la frase "la verdad te hará libre" es totalmente incierta. El libro saldrá a la venta el 4 de septiembre, sin embargo, ya se han registrado numerosos pedidos en Internet, lo cual ha puesto la publicación en categoría de best seller.

El libro narra detalladamente como procedieron los soldados a atacar a Osama, alegando que éste no se encontraba armado ni preparado, además de que fue asesinado brutalmente frente a dos mujeres que se encontraban gritando escandalizadamente. Si bien es cierto, el terrorista tenía mucho que pagar, estoy seguro que si yo me hubiese encontrado afectado de alguna manera personal e individual por sus acciones, hubiese querido encargarme de la situación con mis propias manos. Sin embargo, en lo personal, no apoyo el asesinato y maltrato como único medio de justicia. Lo que sí me pregunto es, ¿qué oculta el gobierno para entrar en tal desesperación, queriendo impedir y sancionar a este hombre por publicar los eventos de aquel día?

Mi opinión siempre ha sido clara: Dale poder al hombre, y su alma se desvanecerá. La manera en la que se está ejerciendo la justicia no es la indicada, ni a la larga, la más conveniente. Sólo espero que el gobierno no impida la publicación de los hechos, algo que todo América está ansioso por descubrir, ya que nunca se nos fue dado mucho detalle acerca de un suceso tan polémico para la nación.   






Un Premio Nóbel a la Paz, manchado con sangre.

Estados Unidos, en sus constantes e interminables guerras, se ha llevado las vidas de muchos inocentes en más de una ocasión. Sin embargo, actualmente se dice mucho acerca del presidente Barack Obama y su lucha por ejercer la paz, sobretodo si el 9 de Octubre del año 2009, se le fue concedido el Premio Nóbel a la Paz por "esfuerzos diplomáticos", el cual, bajo mi perspectiva, tal y como puse de título en esta entrada, está manchado con sangre.

Por más triste que suene para Estados Unidos, el matar nunca va a equivaler a paz. Es por esta razón que me cuestiono tanto por donde ven todos a este presidente pacífico y luchador, digno de tremendo premio y reconocimiento, cuando permite el asesinato de un jóven de 16 años llamado Abdulrahman Al-awlaki, el 14 de Octubre del 2011. Este chico, nacido en Denver, era hijo de Anwar al-Awlaki, un cuidadano americano sospechoso de haber trabajado con Al-Qaeda. A pesar de haber recibido dichas acusaciones, nunca fue perseguido o condenado, debido a la ausencia de pruebas que justifiquen los cargos. No hace falta decir que en Estados Unidos, desde el 11/9, hay mucha discriminación y sospecha que recae sobre la etnia árabe.

¿Ustedes creen que los hijos deban pagar con sangre por los asuntos de sus padres? La verdad, no puedo opinar mucho acerca de las acusaciones de Anwar al-Awlaki, debido a que es un tema de mayor profundidad que requiere mucha investigación en cuanto a sus antecedentes y las razones por las cuales surgieron estas acusaciones desde un principio. Sin embargo, sí puedo opinar acerca de la discriminación actual y la inocencia de su hijo.

Tal y como comenta un jóven de 19 años en su blog, David Kretzmann, Abdulrahman era un ser humano inocente al igual que todos nosotros. Le gustaba la natación, el hip hop y rap, entre sus cantantes favoritos se encontraban: Eminem, 50 Cent y Akon; mientras que sus películas favoritas eran Harry Potter, Braveheart y Gladiator. Era un chico común y corriente, que fue asesinado junto a sus amigos mientras estaban cenando.

Para justificar el crimen y reducir el impacto, los medios presentaron el "incidente" como una confusión, posicionando al chico como un hombre de 21 años que era sospechoso.


Les presento el misterioso hombre de 21 años que debió ser brutalmente asesinado junto a sus "cómplices". Debemos ser honestos, la guerra gobierna en los corazones de presidentes como Obama. Si es tan pacífico, ¿por qué no se disculpa públicamente por el injustificado asesinato de Abdulrahman? Viniendo de un hombre compasivo cuyos esfuerzos por construir la paz han ameritado grandes reconocimientos, eso sería lo mínimo que se podría esperar. Sin embargo, al asunto no le han correspondido la importancia que se merece.

Estoy seguro que con mayor investigación, podría escribir acerca de muchos más casos parecidos, y tengan por seguro que lo haré, pero por el momento, solo puedo expresar mi preocupación y pena por la ceguera e inconsciencia de la cual sufre el mundo de hoy en día. Ese premio de la paz no está bien correspondido. Hombre que mata, no es pacífico.

Citando a David Kretzmann: "Una sociedad que desvalora la vida humana, no puede sostener y apoyar la libertad individual".